El texto de Don Quijote de la Mancha tiene referencias a la pregunta de “quien soy” y la identidad de Don Quijote. En una escena dice el caballero andante “yo sé quien soy,” pero la información histórica indica que un caballero andante es una clase social “anacrónic[a]” en el siglo XVII (Cervantes I.V.146; Mansilla 100). Para decir simplemente, la caballería andante se desaparece del mundo española en este siglo, y la resuscitación querida por Don Quijote de la caballería andante demuestra la crisis de una población cuya la clase social se desaparecía en los años de escribir la novela. Por eso, las aventuras de Don Quijote sugiere la búsqueda de un propósito en la vida de un noble que no tiene más un papel.
Por la ruta de sus aventuras, Don Quijote encontró en la segunda parte a los duques que le invitan en su castillo verdadero; la fantasía del caballero andante ha creado muchos castillos de unas ventas en el texto, pero en este caso es un castillo de verdad como un señal de su nobleza y poder. Además, las interacciones entre Don Quijote y los duques marcan la diferencia entre las clases nobles de los personajes. Sin embargo, no es cierto hasta que punto la parodia se enfocaliza en la fantasía de Don Quijote y no en el aprovecho de los duques que sirven como huéspedes al caballero andante durante unos cientos páginas de la segunda parte. Es decir que la parodia puede turbarse en representando la nobleza del tiempo como personajes crueles que no solamente se aprovechan de los pobres como Sancho Panza sino también de los personajes que se convierte inseguro en su identidad social. Como así, una crítica en la parodia de Cervantes enfocaliza en los nobles contemporáneos y sus tratamientos a través de las líneas de poder, como demostrado con la parte de la historia en la cual los duques se aparecen.
Por un lado, Don Quijote encuentra los duques por la primera vez mientras que los duques están cazando en una parodia de su propia estatus social (II.XXX.290). Esta introducción resume el contraste entre Don Quijote y los duques que se aparecen en esta escena. Como ejemplo, los duques actuan con propósito en el paisaje que simboliza la sociedad España, mientras que Don Quijote viene de terrorizar a unos molineros de aceñas con una barca supuestamente encantada (II.XXIX.287). En una lectura simbolista de esta introducción, los duques hacen algo para mejorar la sociedad con sus posiciones de nobleza, pero Don Quijote riesga rotar el sistema que cambia gradualmente en esta época de lo feudal a lo capitalista.
Además, un detalle interesante de esta escena es la relación con los animales. Para empezar, Don Quijote identifica el pájaro que tiene la duquesa como “un azor, señal que dio a entender a Don Quijote ser aquélla alguna gran señora, que debía serlo de todos aquellos cazadores” (II.XXX.290). El animal designa los nobles como nobles y cazadores. Ellos parecen controlar el animal en una implicación de su seguridad de poder. Don Quijote demuestra el caso contrario en su relación con Rocinante, el animal que simboliza la andantesca en razón del viaje rodeando que se precede esta escena, no se harmoniza así, porque Don Quijote “llevóse tras sí la silla de Rocinante, que debió de estar mal cinchado, y la silla y él vienieron al suelo, no sin verguënza suya” (II.XXX.293). Por eso, se estableció una dicotomía entre los duques y Don Quijote sobre su relación con su estatus social, porque Don Quijote no mantiene una relación de control con Rocinante, que simboliza su identidad como un caballero. La representación de la relación indica la brecha de seguridad en la posición social de las dos formas de nobleza que se presentan en esta parte de la novela. Para resumir, al perder de control de su clase social, su identidad y el sistema apeoran, que hace parodia de Don Quijote y su relación con la clase social.
Por el otro lado, los duques en las interacciones con Sancho Panza y Don Quijote emplean una manera manipulativa de comportarse hasta que la fantasía de encontrar un castillo se convierta de modo carnavalizado en el deseo de Don Quijote para quitar el castillo verdadero de los duques. Como ejemplo, los duques manipulan a Sancho Panza afin de conformarse en el desencanto de Dulcinea del Toboso, prometiendo que él gobernará su propia isla (II.XLI.373). Pues, el gobierno se presenta de verdad, como que Sancho resuelve los conflitos de los vasallos, pero el “ataque” en la noche revela el gobierno de Sancho como un engaño también. Sin embargo, Sancho recibe alabanzas “en nombre de todos los insulanos desta ínsula que han de servir a vuesa merced con toda puntualidad, amor y benevolencia, porque el suave modo de gobernar en estos principios vuesa merced ha dado no les da lugar de hacer ni de pensar cosa que en deservicio de vuesa merced redunde” (II.XLIX.442). La alabanza del gobierno fantástico subvierte de manera carnavalizada el aprovecho de los duques en apoyando los consejos de Don Quijote del buen comportamiento para Sancho como gobernador.
Además, al fin de la parte con los duques, Don Quijote rechaza su posición y actitud, como identifica Zimic para concluir la crítica carnavalesca. Zimic no solamente pone que la ociosidad caracteriza los duques como crítica en “el juego carnavalesco,” sino también él prosigue a describir la carnaval de los duques:
“Estos señores escenifican un carnaval de la crueldad, de su propia crueldad, ingénita y cultivada; las máscaras que se ponen no sólo no disfrazan esta realidad sino que la resaltan en toda su repulsividad.” (284)
Por eso, Don Quijote condena a los duques en una crítica social y carnaval, y antes de quitar el castillo, dice el caballero andante “a [los duques] suplico me tenga en mejor opinión, y me dé de nuevo licencia para seguir mi camino” (Cervantes II.LVII.513, citado en Zimic 284). Efectivamente Don Quijote valoriza su manera de ser noble más que la de los duques después de sus engaños, a pesar de que su clase social se está desapareciendo.
Para sintetizar las representaciones de la nobleza en el siglo XVII ya elaboradas, la sociedad española ha cambiado afin de beneficiar la nobleza como los duques en vez de la caballería andantesca, pero Cervantes sugiere que la ociosidad de nobles como los duques empeore la sociedad al punto que los otros nobles quieren perseguir una vida sin posición oficialmente “noble” en vez de ser conocidos como ellos. En pocas palabras, el rechazo de los duques por Don Quijote afirma que sus aventuras para restaurar la caballería andantesca en el mundo le vale más que el castillo verdadero que imagina visitar muchas veces. Don Quijote persigue un otro propósito que quedarse en el castillo como nobles cortesanos, aunque no tenga una clase social errando por España.
Una vez la dicotomía de las clases sociales establecida, Cervantes se aprovecha de la estructura para hacer la crítica carnavalesca. A pesar de la seguridad de los duques en su poder y clase social, Don Quijote rechaza esta relación segura en favor de su manera de comportarse con el mundo. La valorización de su comportamiento, a pesar de no tener papel sociopolítico, manifiesta la crítica carnavalesca porque un comportamiento vale más que el poder feudal. Por una parte, crea un sistema de la ética para el cambio de feudalismo al capitalismo naciente del siglo XVII, en que las personas no deben preocuparse de la posición social sino que los valores con los cuales empeoran la sociedad. Por otra parte, demuestra la combinación de la parodia cervantina afin de hacer un comentario más amplio de la sociedad española de la época en como los nobles deben comportarse en el mundo. Para concluir, la imaginación social de Cervantes idealiza un mundo cuando la nobleza no se quedarán en la ociosidad, sino que ayuda a los menesterosos como hace Don Quijote, excepto que sería mejor en dones de dinero en vez de la manera de Don Quijote como caballero andante, cuya clase social se desapareció hace dos cientos años.
Cervantes Saavedra, Miguel de. Segunda Parte del Ingenioso Caballero Don Quijote de la Mancha. Madrid: Cátedra, 2016. 33a ed.
Mansilla, Fernando Rodríguez. “La media rota de Alonso Quijano: Desengaño y cortesía en el episodio de los duques.” Cervantes: Bulletin of the Cervantes Society of America, vol. 34, no. 1, 2014, pp. 99-119.
Zimic, Stanislav. “Los duques y Doña Rodríguez: una carnavalización carnavalizada,” Los cuentos y las novelas del Quijote, Universidad de Navarra 2003, pp. 269-285.